Hay una forma omnipresente de violencia contemporánea… es el activismo y el exceso de trabajo.

La prisa y la presión de la vida moderna son una forma, quizás la más común, de esta violencia innata.

Dejarse llevar por una multitud de inquietudes contradictorias, intentar cumplir demasiadas demandas, comprometerse con demasiados proyectos, querer ayudar a todos en todo, es sucumbir a esta violencia”.

Thomas Merton

De esta aguda manera, nos recuerda Merton que con la frenética actividad de la vida moderna hemos perdido el equilibrio entre trabajo y descanso.

Tu vida requiere ese ritmo. Requiere descanso también.

Esto es cierto a todos los niveles.

Desde el nivel orgánico más básico, en donde tu corazón descansa unos instantes después de cada golpe vital. O tus pulmones hacen una pausa entre inhalación y exhalación.

Hasta niveles más amplios, como los ciclos de vigilia y sueño, en donde tu cuerpo se activa, pero en la noche necesita dormir.

Sin embargo, vivimos en una cultura que invariablemente supone que la acción y el logro son mejores que el descanso.

Que asume como un hecho incuestionable que hacer algo -cualquier cosa- es mejor que no hacer nada.

¡Qué seductoras resultan las promesas de tener más!:

Más dinero,… más reconocimiento… más satisfacción… más información… más poder… más posesiones… más seguridad…

Sin darte cuenta, comienza a invadirte la prisa, esa que muchas veces te lleva a perderte en el camino…

… Y de repente te descubres echando de menos la brújula interna que te mostraba por dónde ir.

… O extrañas la sabiduría que te da el silencio.

… O anhelas la alegría y el amor que nacen del placer sin esfuerzo.

Envenenado por la creencia hipnótica de que las cosas buenas sólo vienen a través de la determinación férrea y el esfuerzo incansable, nunca te permites descansar plenamente.

Cuando esto pasa, has perdido tu ritmo esencial.

Sin pausas, sin  descansos, respondes desde el modo de sobrevivencia, donde todo lo que te encuentras asume una importancia abrumadora.

Cuando te mueves más y más rápido, cada encuentro, cada detalle, cada pendiente crece en importancia.  Todo parece más urgente de lo que realmente es, y reaccionas con desesperación.

Independientemente de tus creencias religiosas, es interesante recordar como en muchas tradiciones espirituales hay una invocación sobre la necesidad sagrada del descanso.

El domingo, para los cristianos.

El Sabbath, en la tradición judía.

Pero este tiempo sagrado de descanso no tiene que ser tan solemne. También puede ser una tarde de viernes, una hora de reposo, o una caminata en cualquier momento de la semana.

De hecho, cualquier cosa que te nutra internamente y te dé un momento de reposo o silencio, cumple con este principio.

El tiempo de descanso sagrado es un espacio para detenerte. Un  momento donde dejas tus ocupaciones y permites que la divinidad y la tierra se preocupen por las cosas, mientras tu bebes, aunque sólo sea por unos momentos, de la fuente del descanso y el deleite.

Por eso deseo que tengas unas vacaciones en donde abunden espacios de descanso sagrado y puedas volver, en su momento, de regreso a tus actividades profesionales/familiares/cotidianas con el espíritu renovado.

Nosotros en Córpore nos tomaremos esa pausa sagrada.

Aquí volveremos a encontrarnos al final del periodo de vacaciones.

Hasta pronto.

Jorge Galindo
Director CÓRPORE
www.corporal.com.mx

 


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¿Alguna vez te has preguntado cuánto tardarías en contar desde el número uno hasta un millón?

Si calculamos un número por segundo -sin ninguna interrupción- necesitarías 11 días, 13 horas con 46 minutos.

Sin embargo, en el transcurso de esos 11 días y pico seguramente tendrías que comer, dormir, ir al baño, etc. Así que un número por segundo no es una referencia tan realista.

Pero gracias a un tipo llamado Jeremy Harper no tenemos que adivinar.

Éste es Jeremy…

El 18 de junio de 2007, Jeremy decidió que iba a contar hasta un millón. Pero no solo eso, resolvió transmitir en vivo, online, toda su “aventura”, para que todo el mundo lo pudiera ver.

… se encerró en su apartamento en Birmingham, Alabama.

… encendió su  webcam,

… y dio inicio a la tarea.

“Uno… dos… tres…”, bueno, ya puedes imaginarte el resto.

La cámara nunca dejó de transmitir mientras trataba de alcanzar los siete dígitos.

Contaba un promedio de 16 horas al día.

Obviamente se tomó tiempo para comer, dormir y otras necesidades básicas. Pero incluso mantuvo prendida su cámara mientras dormía, permitiendo que los curiosos pudieran verlo (no, no contó hablando en sueños).

¿El resultado? Sí llegó al millón, y le tomó 89 días alcanzar su objetivo.

¡89 días!

No me imagino a mí mismo embarcándome en una aventura así de “excitante”.

Tampoco sé cuál fue su motivación, pero creo que Jeremy debía estar un poco aburrido con su vida…

Y de eso quiero hablarte hoy: de ese sentimiento al que llamamos “aburrimiento”…

¿A veces sientes que las cosas no se están moviendo con la suficiente rapidez?

¿Te parece que el tiempo permanece quieto?, ¿que simplemente eres un espectador de tu propia vida?

¿O tal vez crees que ya no hay nada nuevo para ti?,  ¿que estás encerrado en un ciclo de estancamiento que por momentos parece interminable?

Cuando la vida te parece monótona,
suele ser una señal de que hay algo que necesitas cambiar.

Y si te tomas el tiempo para “escuchar” estos sentimientos, notarás que siempre hay algo más por debajo de la superficie.

Como el miedo de aventurarte más allá de lo conocido.

O el apego a tu zona de confort, que te limita para explorar las alternativas que existen a tu alrededor.

O quizás ya te atrapó el desanimo y la falta de sentido.

Te invito a intentar, sólo por hoy, a que visualices algo…

…que la vida es más fácil de lo que crees,

…que el mundo está mejor de lo que parece,

… y que el tiempo está de tu lado.

¿Te gusta la idea? Bien, entonces sigamos…

… imagina que eres más amado de lo que piensas,

… que la magia de la vida conspira a tu favor,

… y que nada puede hacerte daño sin tu consentimiento.

¿De acuerdo?

Ahora pregúntate:

¿Qué te gustaría hacer ahora, que no estás haciendo?

¿Ya lo tienes? Bien…

¡Hazlo!

Hasta pronto.

Jorge Galindo
Director CÓRPORE
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Hola

¿Te ha sucedido que vas manejando y al llegar a una intersección encuentras un montón de señales confusas?

Confusas, cuando menos, si no es que de plano contradictorias.

¡Si al menos tuvieras tiempo para pensar!, pero no, debes decidir en unos cuantos segundos… si tienes el derecho de paso…  si vas en la dirección adecuada… o averiguar qué camino va para donde…

Si, como a mí, te ha sucedido que la claridad no te llega en ese instante (aún con el Waze o Google Maps hablándote), haces tu mejor apuesta y te dices…

“ojalá haya escogido bien”.

Hay momentos en que algo similar pasa en tu vida…

Tu vida parece formada por una compleja red de caminos y posibilidades.

En algunos momentos, dichos caminos pueden parecer anchos, suaves y claros.

Pero no faltan momentos –particularmente en estos tiempos- en donde…

… ya no te sientes a gusto en lo que haces,

… o más que disfrutar, “sufres” con ciertas relaciones,

… o la vida te pone en jaque a través de alguna crisis.

Pareciera como si algo dentro de ti te dice: “necesitas hacer un cambio”. Pero te resulta difícil determinar cuál es el siguiente paso, qué dirección es la que necesitas tomar. Y es un reto, porque…

El crecimiento personal siempre implica moverte más allá
de las rutinas y definiciones que dan seguridad  a tu vida hasta ahora.

El camino no siempre es claro, pero hay varias cosas que te pueden ayudar.

Por ejemplo, en esos momentos críticos, vale la pena revisar tus experiencias de vida, las elecciones que has hecho y los sueños que has tenido.  Esto te puede dar una pista de lo que ya no quieres en tu vida y de lo que aún anhelas.

O puedes visualizar el futuro que quieres y hacer una lista de las formas en que podrías alcanzarlo.

En esos tiempos de gestación, también sirve platicar con tus amigos, reflexionar y meditar.

O puedes participar en actividades creativas, esto activa tu inspiración y te ayuda a tener una visión mas clara.

Hay, como te dije, muchas maneras.

Sin embargo, es cuando estás dispuesto a escucharte a ti mismo y atreverte a seguir tu voz interna, que se vuelve más fácil y certero saber cuál debe ser tu próximo paso.

Debajo del temor y la incertidumbre (que siempre acompañan las transiciones), se encuentra tu voz interna, que sabe intuitivamente que paso necesitas tomar.

Recuerda que:

La única manera de conseguir lo que quieres, es saber que quieres realmente.

La única manera de saber que quieres en realidad,  es conocerte a ti mismo.

La única manera de conocerte a ti mismo,  es atreverte a ser tú mismo.

Y la única manera de ser tú mismo,  es escuchar tu verdad interior.

Hasta pronto.

Jorge Galindo
Director CÓRPORE
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Todo comenzó cuando William Kamkwamba cumplió 13 años.

Vivía en Malawi, una de las naciones más pequeñas de África, y también una de las más pobres del mundo.

Debido a esta precariedad, el suministro de energía eléctrica es muy deficiente. En las áreas rurales los apagones son constantes.

Kamkwamba tuvo que dejar la escuela porque su familia ya no podía pagar las colegiaturas.

Sin embargo, no se dio por vencido, decidió hacerse cargo de su propia educación y se convirtió en un asiduo visitante de la biblioteca.

Un día, el destino lo hizo encontrarse con un libro que hablaba sobre molinos de viento… y se topó con una idea simple, pero poderosa, que cambiaría la vida de -literalmente- miles de personas en los pueblos más pobres de su país.

En dicho libro venían las instrucciones sobre…

… ¡cómo construir un molino de viento para generar energía eléctrica!.

A Kamkwamba le sonó como algo que él mismo podía hacer, e inmediatamente puso manos a la obra.

Recogió partes de bicicletas viejas, tubos de plástico, ventiladores para tractores y baterías de automóviles.

Sólo tenía 14 años cuando Kamkwamba logró lo que quería. Esta es la foto:

No se ve impresionante, ¿cierto?,  pero sí consideras que lo construyó un joven de tan solo 14 años, sin educación formal, con sólo chatarra y desperdicios. Y que este molino fue suficiente para dar energía a 4 focos y 2 radios, quizá te pueda sonar como ¡UN GRAN LOGRO!

La historia no terminó ahí…

CNN difundió la curiosa noticia y a través de apoyo filantrópico, Kamkwamba construyó otros cuatro molinos de viento en su comunidad.

Ahora hay una escuela que tiene luz y en otro lugar funciona un sistema de riego en medio de una zona desértica.

Estos molinos hicieron algo más que sólo dar energía:

Mostraron un camino y trajeron esperanza.

Afortunadamente para Kamkwamba, la historia tampoco terminó aquí. Gracias a su iniciativa, ganó una beca  en la universidad de Dartmouth, de donde hace poco se graduó.

Esta es una manera optimista de recordarnos que todos tenemos un don.

Al igual que el joven Kamkwamba,
tú también naciste con un talento específico.

Un don que te fue concedido,  para que puedas aportar tu granito de arena y hacer de este mundo un mejor lugar.

Tal vez no lo veas ahora; a veces estas habilidades únicas están ocultas a la vista, como un tesoro enterrado bajo arenas movedizas.

A menudo pasas tanto tiempo atento a lo que los otros hacen, admirando su ingenio, que puedes pasar por alto tus propios dones.

Incluso puede ser que tu capacidad especial sea algo que veas negativamente.

Por ejemplo, tal vez te críticas por no poder concentrarte en un solo tema por mucho tiempo; mientras otros se emocionan con tu capacidad de tejer varias ideas al mismo tiempo.

O puedes pensar que eres un tanto “frívolo”, cuando quizá tu enfoque de la vida inspira y ayuda a otros a ver la existencia con más ligereza.

Es importante que encuentres tú talento particular y descubras cómo puedes aportarlo a la vida.

Puedes pedir a tus amigos o a tus compañeros de trabajo, que te digan lo que piensan que es tu don especial,  tu cualidad distintiva.

Escucha con atención…

… sus respuestas pueden cambiarte la vida.

Y quizás, como en el caso de Kamkwamba, la vida de toda una comunidad.

Hasta pronto.

Jorge Galindo
Director CÓRPORE
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Bob Dylan está tocando en vivo… y la gente lo está abucheando.

No lo dejan seguir cantando. Después de 3 canciones abandona el escenario, entre gritos y rechiflas.

Es 1965. Newport Folk Festival.

Están furiosos con él. Venían a escuchar al Dylan que conocían… y él les ofrece otra cosa.

Su público está acostumbrado a la canción folk, y quieren más de lo mismo.

Él, en cambio, quiere tocar sonidos más rock.

Antes salía con su guitarra acústica y una armónica; ahora sale con una guitarra eléctrica y una banda de músicos.

Por esa época alguien del público le grita “¡Judas!” (algo así como “te vendiste”).

Bob le responde al micrófono: “No te creo” (I don’t believe you), se voltea hacia su banda y les dice…

… “play it fuckin’ loud!”… (algo así como “toquemos… muy fuerte”).

Hacemos un “fastforward” rápido… pasan 50 años…

Es 2017, Bob Dylan recibe -nada menos que- el Premio Nobel de Literatura.

Al final, parece que apostó, y ganó.

Mi pregunta es: ¿por qué Robert Allen Zimmerman -su nombre real- pudo decir confiadamente “¡play it fuckin’ loud!”, aun en medio del rechazo generalizado?

¿Qué hubiera pasado si el músico de Minnesota le hubiera hecho caso al tipo que le gritaba… para no tener que sufrir su “rechazo”, para “darle gusto”?

¿Fue la casualidad,  el destino, Dios, o sólo tuvo “buena suerte”?

Tal vez, no lo sé… pero hoy te invito a considerar otra dimensión más cotidiana y cercana a ti:

Tu propia intuición.

La intuición es escuchar tu voz interior.

Es conectarte con tu guía interna, en vez de conectarte con los temores y las expectativas de otras personas.

Sintonizar y seguir tu intuición te ayuda a acallar tu mente.

Te ayuda a elimina las distracciones del “que dirán”.

Te permite estar más abierto.

Los conflictos internos se reducen a medida que te integras con la voz de tu Ser y tu corazón se abre a la inspiración creativa y a un propósito espiritual.

Quiero creer que esto es lo que le pasó a Dylan… y que eso es lo que puedes esperar tú también.

Al confiar en tu intuición no sólo te sentirás más animado, sino que también estimularás a otros a seguir su verdad interna.

Sí, muchas cosas que te suceden parecen no tener sentido o tener una salida, cuando sólo utilizas la mente racional para hacerles frente.

¿Pero, qué te dice tu intuición?

Si la escuchas con claridad, ahora sí: “¡play it fuckin’ loud!”

Hasta pronto.

Jorge Galindo
Director CÓRPORE
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Se dedicaba a recoger orina.

Sí… cubetas y cubetas del dorado líquido.

Se dice que llegó a juntar más de 6,000 litros.

Pero tenía una buena razón: Hennig Brand buscaba el sueño de todo alquimista: encontrar la piedra filosofal.

Es posible que hoy esto te suene absurdo, pero es porque vivimos en el siglo XXI. Aquellos eran otros tiempos.

En el siglo XVII la alquimia -en particular la búsqueda de una forma de transmutar metales en oro- era una práctica común.

Brand creía que había algo en la orina humana (quizá por su color), que podía lograr esa deseada transformación.

Así que, obvio, se dedicó a recolectarla. En especial la de aquellas personas que acababan de beber cerveza, le parecía más dorada.

… La recogía,

… la hervía,

… invertía su dinero,

… su esfuerzo…

… y esperaba.

Está por demás decirte el resultado del experimento de Brand: fracasó.

Nunca produjo nada que pudiera transmutarse  “mágicamente” en oro.

En su lugar encontró frustración y la quiebra económica.

Pero sólo por un tiempo…

Porque en este proceso de pruebas “fallidas” encontró algo más: una sustancia blanca y cerosa que brillaba en la oscuridad.

Llamó a su descubrimiento “fósforo”, que es como lo conocemos hoy en día.

Ya sabes cómo termina esta historia: sucedió que el fósforo resultó ser bastante valio$o.

Se utiliza para fabricar cerillos, fertilizantes e incluso explosivos.

La demanda por la substancia que Brand descubrió fue enorme. Le llovieron ofertas para producirla… al final  consiguió la riqueza que tanto buscaba… aunque no de la manera que él pensaba.

Historias como la de Brand, Flemming (penicilina), Röntgen (rayos X), y muchos otros, me hacen reflexionar…

Detrás de cada uno de estos descubrimientos puede decirse que estuvo la casualidad, la buena suerte, como decimos a la mexicana: la “chiripada”.

Pero no puede negarse que también hubo horas de esfuerzo, dedicación y trabajo.

Como dijo T. Alva Edison:

La innovación consiste en 99 % de transpiración y un 1% de inspiración”.

Es decir,  las creaciones que han revolucionado a la humanidad han implicado mucho trabajo arduo y no sólo ideas geniales.

Lo mismo pasa en tu desarrollo personal.

Tu proceso de crecimiento interno se parece mucho a un viaje en espiral. Cuando trabajas para liberarte de un hábito destructivo, cambiar un patrón de comportamiento, o superar un miedo, a menudo te reencuentras con ese tema una y otra vez, incluso después de que pensaste que ya lo habías  superado.

Es fácil que cuando sucede esto te sientas  frustrado o derrotado, como en algún momento le sucedió a Brand…  después de tanto trabajo todavía estás con el mismo problema.

Pero si mantienes tu intención, tus ganas y actúas, esta reaparición pronto se convierte en una revelación:

Has dado una vuelta más en la espiral de la conciencia.

Y este paso te permite alcanzar un nuevo nivel de comprensión en tu vida.

Debido a que estás más alineado con tu verdadero Ser, te sientes menos ansioso por buscar la aprobación externa.

Dejas de sentirte fuera de sincronía contigo mismo.

Tu intuición se hace más presente.

Tu espíritu abre los ojos revelándote nuevas oportunidades, y te regala  con momentos de sincronía que traen un sentido de cierta “magia” a tu vida.

y eso, estimado lector… es oro puro.

Hasta pronto.

Jorge Galindo
Director CÓRPORE
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Tiene 23 años… y lleva 14 de maestro.

Si, comenzó a los 9 años de edad.

Y a los 16, fue reconocido como el director de escuela más joven del mundo.

Aun siendo tan pequeño, Babar Alí se dio cuenta de que la educación era su pasión.

Desde entonces ha enseñado a más de 3 mil niños en una escuela que él mismo fundó.

En su pequeño pueblo en Bengala Occidental el analfabetismo era la norma, así como la indiferencia de las autoridades.

Pero él decidió hacer algo al respecto.

Había nacido en una familia pobre, sin dinero ni recursos. Así que, armado sólo con sus ideales, estableció una pequeña escuela donde los niños de la aldea podían aprender a leer y escribir.

No cobraba cuotas, y él hizo todo lo posible para suministrarles libros y otras necesidades.

Hoy día su escuela cuenta con cinco profesores, todos en edades entre los trece y los dieciocho. No hay dinero para pagarles, así que Alí y sus amigos estudian o trabajan durante el día y enseñan a los otros niños por las tardes.

En 2009 ganó el premio a “Héroes Reales” que otorga el canal Hindú de noticias CNN-IBN.

Desde entonces ha dado una charla en Ted Talks (famosa plataforma mundial de divulgación de ideas “dignas de difundir”) y ha compartido su experiencia y esfuerzo en muchos otros sitios.

Actualmente Alí estudia en la universidad. Por las tardes, por supuesto, hace lo que ha hecho durante todos estos años en el patio de la casa de sus padres: enseñar a los niños de la aldea.

Seguramente tú también recuerdas algún maestro que con su pasión y entrega dejó una huella que cambió tu vida.

Para mi fortuna, recuerdo a varios. Mi corazón los evoca con gratitud y reconocimiento.

Precisamente uno de ellos, John Pierrakos, me enseñó que más allá de gurús y maestros encarnados, la vida misma podía ser mi mejor maestro.

Tu vida es el maestro mas certero, solía decir con insistencia.

Esta es una lección que me ha acompañado desde entonces.

Porque cada persona y situación que encuentras, cada día, tiene mucho que enseñarte… si estás abierto a recibir su sabiduría.

A menudo no reconoces a estos maestros sutiles, porque no miran y no actúan como tales.

Sin embargo, te invito a que observes las situaciones y personas que en este momento tienen un impacto en tu vida.

Desde las que parecen insignificantes hasta aquellas a las que les concedes importancia.

Todas conspiran para enseñarte exactamente lo que necesitas aprender en este momento…

… quizá la lección de hoy se llama paciencia, compasión, o perseverancia.

… quizá la materia que la vida te ofrece es luchar por tu verdad, confrontar tu honestidad,

… o soltar, dejar ir algo que te causa sufrimiento.

Todo esto está contemplado en la gran aula de esta maestra llamada vida.

Confía en tu intuición sobre la naturaleza de las lecciones que tienes a mano. Trabaja a tu propio ritmo y haz tantas preguntas como quieras.

Esta maestra, TU VIDA, está esperando para darte los aprendizajes que necesitas.

Hasta pronto.

Jorge Galindo
Director CÓRPORE
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Todo comenzó un día de abril de 1922.

Rafael Alducín, periodista y director del periódico Excélsior, lanzó en su diario una convocatoria nacional para dedicar un día a las madres mexicanas, y así rendirles un homenaje.

El llamado rápidamente fue respaldado por la Cruz Roja, la iglesia e innumerables instituciones (incluso se cuenta que la propuesta original provino de José Vasconcelos, entonces Secretario de Educación).

Fue así que el 10 de mayo de 1922 se celebró el primer día de las madres en México.

Pero en realidad la historia no nació ahí, las madres han sido veneradas, analizadas e incluso criticadas desde siempre.

Yo, tú… cada uno de nosotros fue concebido a través del prodigioso proceso de gestación que ocurre en el cuerpo de una mujer.

Ser madre es más que un mero acto biológico. Tu madre determinó en buena medida muchos rasgos centrales de tu personalidad…

No sólo porque te dio la vida, sino porque fue la persona más influyente (tu madre biológica o quien haya hecho esa labor)  en etapas muy tempranas de tu vida, justo cuando se construían las bases de tu identidad y tu sistema de valores.

Como adulto, no es raro que busques la guía de una madre en alguna mujer sabia o una abuela.

Si observas en tu interior, descubrirás la necesidad de ese instinto materno que te protege y te cobija.  Y que te acompaña a lo largo de toda la vida.

Por eso, la maternidad es una institución casi sagrada en prácticamente todas las culturas. Los ritos que veneran a Dios como figura materna son la forma más antigua de adoración en el planeta.

En la India, por ejemplo, las mujeres que son profundamente cariñosas, compasivas y sabias son públicamente reconocidas con el título de “Santa Madre”.

El papel de una madre es infinitamente complejo. En el inconsciente colectivo del ser humano, la madre representa la fertilidad, la estabilidad, la creación, el amor y muchas veces el sacrificio.

Hay madres humanas y madres espirituales, la madre tierra y diosas madre.

¿Cuántas veces no has buscado fuerza y consuelo en la energía materna del  universo? Esa que nos da tanto y pide tan poco a cambio.

Esa que continuamente nos bendice con su generosidad.

El anhelo de la Madre Eterna está arraigado en lo más profundo del corazón humano.

Somos nacidos y eventualmente regresamos a la madre universal.

Por todo esto, honro en este día a todas las mujeres que se encuentran leyendo este boletín, tengan hijos o no, porque el principio de la madre cósmica está con ustedes.

Hasta pronto.

Jorge Galindo
Director CÓRPORE
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Normalmente, el color rojo significa “¡detente!”.

Pero esto ya lo sabías.

Si manejas en prácticamente cualquier ciudad del mundo encontraras esto. Es una norma internacional.

Pero el rojo también significa otras cosas.

Desde el siglo XIX se convirtió en el símbolo de los revolucionarios socialistas y comunistas. Para ellos, este color significa revolución y cambio.

Por eso no es una coincidencia que la actual bandera china y la bandera de la antigua Unión Soviética tengan como fondo el rojo.

Aquí viene la anécdota curiosa: a mediados de los años sesentas, estos dos significados hicieron crisis durante la revolución cultural China…

Iniciaron una campaña de educación masiva… pegaron carteles en las bardas… mensajes en la radio… utilizaron todos los medios a su alcance para informar que el rojo debía ser usado como una señal para que el tráfico siguiera adelante.

Literalmente, lo opuesto a lo que significaba para los conductores; tanto entonces como ahora; tanto aquí como allá.

Para reforzar la medida, en algunas ciudades miembros de la Guardia Roja se convirtieron en policías de tránsito. Se colocaban en los cruceros indicando a los conductores que se movieran frente al rojo y se detuvieran frente al verde.

Si esto te suena como una mala idea, tienes razón… ¡lo fue!

Obviamente, no había suficientes miembros de la Guardia Roja  para manejar todas las intersecciones.

Por lo tanto, hubo conductores que avanzaban en rojo y otros en verde.

¿Resultado?, adivinaste… muchos accidentes.

A final de cuentas, el régimen Chino se lo pensó mejor, y decidió que el rojo, por lo menos para los propósitos de tráfico, regresara a su antiguo significado: detenerse.

¿Qué podemos aprender de esto?

Que forzar los cambios rara vez funciona.

En particular cuando se trata de la gente con la que convives.

Muchas veces, cuando te relacionas con alguien, tratas de acomodar a la otra persona en tu expectativa predeterminada. Y cuando no encaja en ella, surge la desilusión, y con ella la tentación de “cambiarla”.

Pero, a menos que te  estén pidiendo consejo u orientación, entrar en la dinámica de “cambiar al otro” es, como lo aprendieron los miembros de la Guardia Roja, complicado y conflictivo…. si no es que imposible.

Si sientes que necesitas transformar algo en una relación, la única renovación que realmente tienes el poder de hacer es…  sobre ti mismo.

Tu cambio, creará un movimiento energético en la relación.

Tu trabajo interno, modificará tu vínculo con el otro.

Y ahí -sólo ahí- surgen las oportunidades para una nueva forma de relacionarse.

Hasta pronto.

Jorge Galindo
Director CÓRPORE
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Hola,

En el último boletín te decía que las vacaciones son una oportunidad para renovarte.

Y en Córpore nos renovamos.

Como podrás ver, estamos estrenando diseño en la publicación de nuestro boletín.

También en la entrada de nuestra página web.

No es un cambio dramático en lo que hacemos. Sólo una inquietud… un momento de inspiración… un poco de trabajo… y ¡zas!,  la satisfacción de hacer algo que nos gusta.

Tú también puedes traer un poco de condimento a tu vida.

Toda vida humana tiene el potencial de ser emocionante e inspiradora. Cada día haces elecciones que influyen en el carácter de tus experiencias, y éstas determinan si tu camino  se vuelve excitante o tedioso, atractivo o fastidioso.

Puedes traer emoción a tu vida simplemente haciendo lo que te gusta cada vez que se presente la oportunidad.

¿Cómo?

Reconociendo que estás vivo ahora.
Reconociendo que cada momento cuenta.

Cuando decides hacer más lo que te entusiasma, incluso si tus elecciones te obligan a realizar ciertos “sacrificios”, tu vida cotidiana poco a poco se llenará de más regocijo, placer y anticipación optimista.

Para saber qué te entusiasma necesitas observar y reflexionar sobre lo que realmente sientes frente a las actividades, circunstancias y personas que componen tu vida.

¿Qué hace que tu pulso se acelere?…

¿Que hace que quieras levantarte de tu silla y actuar?…

¿Qué es lo que no puede esperar en tu impulso?

No te enredes demasiado en tantos detalles que puede tener la vida; demasiada rutina puede hacer que tu vida se vuelva pesada y dejes pasar oportunidades cautivantes.

Te invito a hacer una lista de todo aquello que te entusiasma. No solo cosas grandes, también acciones simples (como mi cambio en el diseño de este boletín, o en la página web).

Y luego, poco a poco, encuentra la manera de integrar algunos de estos elementos en tu rutina.

Pronto encontrarás que tu vida se reanima.

Empezarás a notar que sientes con más frecuencia esa ola que te hace sentir vivo.

Esa energía que te hace creer que la vida vale la pena vivirla.

¿Qué te entusiasma en tu vida?…

Hasta pronto.

Jorge Galindo
Director CÓRPORE
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