Tiene dientes tan grandes como la famosa Catrina de José Guadalupe Posada.

Te presento al Dios Mictecacihuatl…

Su misión era acompañar a nuestros ancestros mexicas a la hora de honrar a sus muertos.

La celebración duraba un mes completo, dando inicio a principios de agosto.

Luego llegaron los españoles, y en su intento de convertir a los nativos al cristianismo, movieron dicha fiesta a la fecha que actualmente conocemos, a inicios de noviembre, para que coincidiera con la celebración católica del Día de Todos los Santos y Todas las Almas.

Por eso comiste pan de muerto la semana pasada.  O hiciste alguna ofrenda o -en una mezcla americanizada- te disfrazaste y saliste a pedir dulces o tu calaverita.

Esta es una manera amable de recordarnos que el culto y la fascinación con la muerte han estado presentes en la conciencia humana desde que ésta se dio cuenta de su existencia finita.

La muerte es una parte tan esencial de tu vida como lo fue tu nacimiento.

La gran paradoja cósmica es que la muerte resulte ser una de las mejores maestras que puedes tener para vivir con mayor plenitud.

¿Quién más puede enseñarte tanto?.

Mientras que alguien puede recordarte lo vano que resulta aferrarte a las cosas… la muerte simplemente aparece y te las arrebata en un segundo.

Si bien se nos hace fácil decir que todos somos iguales sin importar sexo, raza, posición social… la muerte realmente nos trata a todos como iguales.

Mientras que algún maestro puede decirte que no eres únicamente materia, que eres más que sólo tu cuerpo… la muerte llega y te lo muestra.

Sí, definitivamente nos da grandes lecciones. Por eso te pregunto:

¿Vas a esperar hasta el último momento para que la muerte sea tu maestra?

La mera posibilidad de la muerte tiene el poder de enseñarte en cualquier momento.

Por eso te invito a que hagas un experimento, es fácil, solo te tomará una semana:

cada vez que tengas un problema piensa en la posibilidad de tu muerte.

… ¿te falta motivación en tu vida?

… ¿raramente terminas lo que comienzas?

… ¿te sientes atrapado en un conflicto?…

…medita por un momento que tu existencia es finita, que en cualquier instante puedes  dejar de existir.

Esta es una herramienta poderosa para enfocarte a hacer lo que realmente es importante.

Las personas que saben que su muerte está cerca, a menudo son más honestas y reales que en ningún otro momento de su vida.  También aprecian y cultivan como nunca sus afectos y sus relaciones.

No esperes a que tu muerte esté próxima…
¡acepta hoy el desafío de vivir!

Hasta pronto.

Jorge Galindo
Director CÓRPORE
www.corporal.com.mx

 


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P.D.-  La vida es para vivirla mientras estás vivo… no después.

La pregunta es: ¿vas a esperar hasta el último momento?

Prueba nuestro Entrenamiento Internacional en Psicoterapia Corporal.

Revisa la información completa aquí.

Es un tema recurrente en el trabajo con mis consultantes…

También  en las pláticas con amigos y conocidos.

Frecuentemente, como secuela del sismo ocurrido hace un mes, aparece el tema de ese sentimiento de vulnerabilidad, impotencia y desamparo frente a los acontecimientos que nos rebasan, y de los cuales incluso, depende nuestra vida.

Esta situación no es nueva.

Desde sus inicios el mundo ha sido impredecible.

Ya sea a través de la evolución continua, de los desastres naturales, de las guerras, colapsos económicos o crisis de cualquier tipo… el único elemento constante ha sido el cambio.

Y sin embargo, la mayoría de nosotros vivimos empeñados en aferrarnos a alguna certeza.

Nos atrapamos en el espejismo de que la existencia es (o debería ser) algo predecible y seguro.

Es tan profundo este anhelo humano que, irónicamente, muchas veces preferimos la vida que estamos viviendo, ¡aunque no nos guste!, antes que enfrentar lo desconocido.

Sin embargo, este es uno de los puntos de fricción y sufrimiento más constante que puedes tener con la realidad…

… La necesidad de alcanzar una “felicidad” que, en muchos aspectos, parece contraria a está ley universal de la impermanencia (cambio constante);

… El intento por crearte una  estabilidad externa y pretender obligar al universo a mantener el status quo que tú deseas…

Y  es en estos momentos difíciles, de crisis, en donde se hace más evidente esta contradicción.

Nos concentramos tanto en controlar el mundo externo para evitar nuestra sensación de vulnerabilidad y desamparo, que nos perdemos el punto esencial…

La seguridad, la fortaleza y el sentido que buscas son estados internos.

Para alcanzarlos necesitas enfocarte en tu interior para descubrir y cultivar un nivel de conciencia que, por momentos, pueda elevarse por encima de lo que está sucediendo en el ámbito externo,  en el mundo…

Es decir, estas crisis son una oportunidad para despertar a tu dimensión y tu sabiduría internas.

Porque tu vulnerabilidad es también una puerta directa para reconectarte con tu experiencia emocional. Esa dimensión que tan fácilmente olvidas cuando vives sumergido en el bullicio y la rapidez de la vida cotidiana.

La confrontación con la posibilidad de morir, te invita a repensar tus valores,  y a no postergar más esas decisiones importantes que sabes que mejorarán tu vida.

Porque experimentar la incertidumbre te alienta a empoderarte; te invita a contribuir a través del  servicio, la acción solidaria o la oración.

La adversidad y sus desafíos, son a menudo la primera señal de que ya es hora de iniciar tu búsqueda interior.

Hasta pronto.

Jorge Galindo
Director CÓRPORE
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P.D.- La verdad, no necesitas esperar otro temblor o una  crisis para empezar tu viaje hacia una existencia más plena y  feliz.

¿Quieres mejorar tu propia vida?, ¿Quieres aprender cómo ayudar a otros? ¡Empieza HOY!

Aquí te ofrecemos un excelente camino: prueba nuestro Entrenamiento Internacional en Psicoterapia Corporal. Revisa la información completa aquí.

Martín estuvo atrapado entre los escombros por 17 horas.

A su alrededor solo había oscuridad, cuerpos sin vida, y gemidos de algunos sobrevivientes que percibía a tan solo pocos metros.

No tenía certeza si llegaría a ser rescatado. No tenía ninguna garantía de sobrevivir. Su único refugio, según sus propias palabras, fue:

“Cerraba mis ojos y me ponía a rezar;
lo poquito o mucho que sé,
solo le pedía a Dios que nos sacaran…”

La pesadilla sorprendió a Martín Méndez, de forma tan inesperada como nos tomó a todos el pasado 19 de septiembre. Realizaba un trabajo de cerrajería en un edificio ubicado en la colonia Roma, cuando repentinamente la tierra se empezó a sacudir con fuerza.

Lo último que Martín recuerda es el techo de la habitación cayéndole encima; un segundo después, fue arrastrado al vacío junto con otras tres personas.

Martín es de los afortunados: puede contarnos su historia. No fue uno de los 206  muertos reportados en la Ciudad de México.
* Historia verídica tomada de testimonios de sobrevivientes del sismo.

Cuando escucho historias como esta me pregunto:

… ¿qué sucede en nuestro organismo frente a una vivencia que amenaza nuestra vida?

… ¿qué pasa en nuestra persona, cuando vivimos una experiencia crítica?

Gracias a los últimos avances en el campo de la neurociencia, ahora sabemos mejor lo que realmente sucede en nuestro cerebro en estos casos.

Por ejemplo, ahora sabemos qué cualquier experiencia que activa con intensidad la emoción más primaria que tenemos -el miedo- impacta directamente a la parte más primitiva del cerebro, el llamado cerebro reptiliano.

El mecanismo es simple, como todo aquello que sirve a la sobrevivencia más elemental. Esta imagen me va a ayudar a explicarte mejor…

Tus sentidos perciben una amenaza y envían esta información directamente al tronco encefálico.

Esta es la parte de tu cerebro que controla las funciones vitales básicas: respiración, regulación del ritmo cardíaco y, por supuesto, los comportamientos instintivos para sobrevivir.

Y, lo más importante: es extremadamente sensible y reactivo a los estímulos directos.

De esta manera la percepción de peligro impacta a tu cerebro “reptiliano” de forma inmediata.

Incluso antes de que la dimensión racional de tu cerebro (el llamado neo córtex) tenga conciencia.

En otras palabras, tu respuesta es automática… no interviene el intelecto.

Por eso, puedes vivirte con la sensación de no tener ninguna posibilidad de elegir tu comportamiento frente a una amenaza. Pareciera que tu reacción simplemente “ocurre”.

Ahora bien, si la experiencia critica quedó incrustada en tu cerebro reptiliano y en las reacciones de tu cuerpo,  los recuerdos traumáticos pueden volver a reproducirse nuevamente, como si estuvieran sucediendo en el momento presente, aun cuando el peligro ya quedó en el pasado.

Esta comprensión del papel del cerebro, del sistema nervioso y de las reacciones corporales, aporta profundidad y poder para procesar las experiencias de shock y trauma.

¿Cómo ayudar a alguien cuya experiencia crítica quedó impresa en su organismo y no alcanza a procesarla?

Bueno, “hablar” de lo que pasó ayuda; pero no alcanza a resolver todos los efectos.

Como ya vimos, el shock alcanza niveles del cuerpo y del sistema nervioso que están más allá del manejo consciente.

Por eso, las intervención terapéuticas basadas en el cuerpo han demostrado una mayor efectividad para detener y estabilizar patrones de reactividad.

Porque a través del cuerpo se puede tener acceso a las partes profundas del cerebro… esas que el razonamiento no alcanza a tocar.

Una razón más para buscar ayuda profesional: una experiencia de shock no sólo afecta a la persona involucrada. En el mediano plazo, hace sufrir también a la pareja, a la familia, a las personas que conviven con ella.

Por eso, si requieres de apoyo psicológico -o conoces a alguien que lo necesite- nuestros compañeros del equipo Córpore  siguen a tu disposición en forma gratuita.

En CDMX ponte en contacto con Silvia Barredo. Cel 55 2756 2403

En Cuernavaca con  Sandra González Cel. 777 135 9980

Cuando comprendes y procesas que tu respuesta fue una reacción adaptativa que te ayudó a sobrevivir, abres la puerta a tu sanación.

Hasta pronto.

Jorge Galindo
Director CÓRPORE
www.corporal.com.mx

 


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En una desafortunada coincidencia volvió a suceder…

32 años después del terremoto más devastador que recuerde la Ciudad de México, ocurre nuevamente un desastre similar.

Muchas acontecimientos del pasado martes  parecen escenas copiadas de aquella tragedia:  edificios destruidos, gente muerta o atrapada…  la conmovedora solidaridad de la sociedad civil.

En estos primeros momentos, es obvio que lo que se requiere atender es la sobrevivencia: rescate de las víctimas, atención de los heridos, proveer de alimento, techo y una seguridad mínima a los damnificados, etc.

Pero también aparecen la angustia, el dolor, el miedo… sacudiéndonos nuevamente. El estrés ocasionado por un evento traumático puede atrapar a personas de cualquier edad y condición social.

A principios de la década de los 80´s, el Dr. Jeffrey Mitchell, profesor de la Universidad de Maryland y especialista en intervención en crisis y estrés post traumático,  desarrolló una técnica a la que llamó: debriefing (en su traducción literal:  interrogación, investigación.)

Este  modelo se basa en investigaciones realizadas  después de grandes desastres de todo tipo, y se ha adaptado para su uso con pequeños grupos y dentro de los recursos que puede proveer prácticamente cualquier persona con un mínimo de habilidades básicas de relación.

Es decir, capaces de mostrar aprecio y valoración por la(s) persona(s) que vivieron el desastre.  Con un deseo genuino de comprenderlos  con empatía.   Y una intención de interactuar cuidando ser congruentes, verdaderos.

Si tienes algún entrenamiento en el campo de las relaciones de ayuda, la psicología o la psicoterapia, tu conocimiento hará  posible un manejo más profundo de la intervención

Esta busca cuatro objetivos fundamentales:

  • Permitir a las víctimas hablar libremente sobre sus emociones y reacciones.
  • Aclarar información contradictoria, conceptos equivocados, malentendidos con respecto al incidente.
  • Proporcionar a las víctimas un espacio seguro para comenzar a manejar su miedo y ansiedad.
  • Identificaría a las  personas que podrían requerir apoyo psicológico adicional o especializado.

Los pasos a seguir son los siguientes:

  1. Preséntate y haz explícita tu intención de ayudar.
  2. Invita a que la persona(s) afectada(s) hable(n) libremente sobre sus sentimientos y experiencias. Cuida no forzar a nadie a hablar o recordar los eventos si se siente(n) incómodos haciéndolo. Primordialmente intenta ser una persona que escucha activa y atentamente. Si lo sientes necesario, haz algunas preguntas que le permitan hablar de sus emociones.
  3. Si te parece pertinente,  intenta aclarar cualquier información errónea o malentendido relacionado al acontecimiento.  Pero cuida no discutir con la persona afectada.
  4. Comunica que comprendes y valoras su experiencia, y asegurarle  que sus emociones y reacciones son normales en un contexto de crisis y emergencia.
  5. Antes de finalizar asegúrate que la(s) persona(s) afectada(s),  se quede(n) en contacto con una red de apoyo, como familiares y amigos; nunca dejes a una persona afectada sola.
  6. Aplica tu sentido común, tu intuición (si tienes formación profesional, tu experiencia y conocimiento), para detectar si la persona afligida necesita atención profesional especializada.  Si es así,  comunícaselo a la familia, amigos, o a los grupos de ayuda de la zona.  Aquí abajo en la posdata te damos datos adonde puedes recurrir para  obtener asistencia especializada.

Recuerda, siempre puedes apoyar y dar consuelo a alguien después de un desastre natural como el que hemos vivido.  Pero si mantienes presente esta estrategia, tu apoyo y consuelo serán más efectivos.

Hasta pronto,

Jorge Galindo
Director CÓRPORE
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P.D.

– Si quieres ayudar en el primer paso: apoyo a la sobrevivencia,  aquí tienes un link con una página en dónde vienen  múltiples formas para canalizar tu solidaridad.  No todos necesitamos estar haciendo lo mismo, pero si todos necesitamos hacer algo. http://www.comoayudar.mx/

– Si requieres de apoyo psicológico especializado,  o conoces a alguien con esa necesidad, con mucho gusto compañeros del equipo de Córpore  estarán a tu disposición en forma gratuita.

En CDMX ponte en contacto con: Silvia Barredo. Cel 55 2756 2403
En Cuernavaca Mor. con  Sandra González Cel. 777 135 9980

Como buen mexicano, probablemente el pasado fin de semana celebraste con amigos y familiares el famoso “Grito”.

No está claro el momento exacto en el que ocurrió el “Grito” original que dio inicio a la guerra de independencia.

¿Fue la noche del 15 de septiembre, o fue la madrugada del 16?  (los historiadores confirman la segunda opción).

Lo que sí parece seguro, es que esta confusión fue aprovechada por Porfirio Díaz. Dado que su cumpleaños era el 15 de septiembre, decidió unir ambas fechas y así celebrar su aniversario junto con la fiesta nacional.

Díaz dispuso también que la campana de la parroquia de Dolores, fuera trasladada a Palacio Nacional.

Así se dio inicio a esta fiesta popular que, en términos generales, hasta hoy día conocemos.

¿Pero qué celebramos cuando “gritamos” por la independencia y la libertad? (además de la oportunidad de irnos de puente o de parranda).

Buena pregunta.

La libertad es uno de los aspectos más valorados de la vida humana.

Significa el poder pensar o actuar sin restricciones.

Significa  ejercer nuestra capacidad de elección.

Para algunos, implica incluso el ejercicio de un atributo divino: el libre albedrío.

Pero creo que para entender mejor qué significa ser libre, primero necesitas comprender qué significa estar en esclavitud.

No me refiero aquí a las innumerables formas (cada vez más sofisticadas) de sometimiento y control social.

No, me refiero a la esclavitud que proviene de haber perdido tu capacidad de elegir… de escoger tus respuestas frente a la vida.

La esclavitud que determinan los límites que te imponen tus propias programaciones y condicionamientos.

Me refiero a esas ideas y creencias con las cuales te identificas, y que aceptas como LA VERDAD.

En la medida en que son rígidas e inflexibles no puedes ver más allá de ellas.

Se convierten, por así decirlo, en tu prisión.

Ahí te quedas atrapado como en una telaraña. Y a pesar de que celebres con mucho entusiasmo “el grito”,  la realidad es que eres esclavo de tus propios condicionamientos.

En contraste, la libertad se manifiesta cuando encuentras tu naturaleza auténtica.

Porque ésta ya es libre.

Y esa experiencia habita en tu cuerpo. Cuando te identificas con tu experiencia somática, ¡comienzas a ser más libre!

En este sentido, la conciencia de tu cuerpo es una llave poderosa hacia la libertad: te permite presencia, sabiduría profunda,  paz…

… Ahí puedes encontrar tu verdadera esencia, tu ser.

Ahí reside tu capacidad de elegir aquellas opciones que traen alegría, para ti y para los demás.

 

Hasta pronto,

Jorge Galindo
Director CÓRPORE
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P.D. Ven a dar el Grito: “¡Viva mi Liberad! ¡Viva mi Independencia!”

Por supuesto, me refiero a nuestro Entrenamiento Internacional en Psicoterapia Corporal. Un espacio para encontrar tu naturaleza auténtica y ser tú mismo.

Tu lugar te está esperando…

Revisa aquí la información completa del entrenamiento

El museo Nacional de historia natural de Washington tenía un gran problema: el espectáculo en su planetario estaba matando de aburrimiento a los visitantes.

No habían pasado ni diez minutos de la función, cuando ya la mayor parte de la audiencia estaba cabeceando.

Así que le pidieron a Ray Bradbury -el célebre autor de ciencia ficción- que  los visitara para supervisar que estaban haciendo mal.

Bradbury echó un vistazo y les dijo:

Están explicando, y deberían estar ofreciendo una experiencia”.

Y continuó: “Un planetario es una catedral del espacio… donde vas a adorar el universo.

Y ustedes están tratando de analizar  “ciencia”.

No, no, háganse a un lado y dejen  que el universo me deje boquiabierto… impresionado  con su magnitud infinita…

… el universo no necesita que ustedes susurren por él, cuando el puede ¡GRITAR!

… y si hacen un buen trabajo, la gente a la salida comprará sus libros,

…irán  a la tienda por  recuerdos y camisetas.

 Pero no  pongan los libros en el techo…

… ¡Pongan la vida!”.

Lo mismo pasa cuando tratas de encontrarle una explicación a lo que vives.

Incluso, aunque la encuentres, explicar las cosas no cambia nada.

Contarte una historia sobre lo que te sucede tiene su lado bueno, es un intento de darte un contexto, una explicación, una coartada.

Pero, desafortunadamente, no cambia tu situación fundamental.

Un mejor camino, es encontrar palabras precisas para nombrar… para describir tu experiencia interna (sin juzgarla). Términos que te ayuden a percibir y a conocer lo que está sucediendo dentro de ti.

Eso abre la puerta al aprendizaje… a la conciencia… a dejar que “tu universo interno” ¡grite!

Porque todo lo que sucede dentro de ti es una experiencia somática, es decir, es una experiencia que ocurre en tu cuerpo.

Cada experiencia tiene un impacto en tus sensaciones… en tu musculatura… en tu capacidad para moverte… en tu sistema inmunológico… en tus percepciones… y en la forma como reaccionas frente a las personas que te rodean.

Es como si probaras una sopa y te dijeras: ¡Guau! sabe muy bien, esta sopa sabe mejor que la que tuve ayer.”

Sabes lo que está sucediendo, porque estás conectado a tu conciencia corporal.

El problema es que esta capacidad de mirar hacia adentro y sentirte a ti mismo es difícil cuando estás “desconectado”.

Y esa desconexión es algo que aprendiste, y la repites cuando tienes miedo, o cuando  sospechas que sólo encontrarás “demonios” acechando en tu interior.

Todo esto interfiere con tu capacidad de estar plenamente vivo en el momento presente.

Lo qué sea que haya sucedido antes, en este momento ya es pasado. Y el pasado es algo que ya terminó.

No debería ser relevante, excepto para aprender de él.

La vida ocurre AHORA, en tu experiencia actual.

Y esto significa conectarte, percibir la experiencia de tu cuerpo en el momento presente.

 

Hasta pronto,

Jorge Galindo
Director CÓRPORE
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P.D. Me gusta creer que en Córpore también tenemos un Planetario.

Un lugar donde puedes asombrarte al infinito; un espacio para quedar pasmado ante la sagrada magnanimidad de tu Universo Interior.

Donde, como dijo Bradbury, puedes dejar que tu Universo interno ¡GRITE!…

Por supuesto, me refiero a nuestro Entrenamiento Internacional en Psicoterapia Corporal.

Y tu silla está lista…

… ¿te animas?

Revisa aquí la información completa del entrenamiento

Hay una forma omnipresente de violencia contemporánea… es el activismo y el exceso de trabajo.

La prisa y la presión de la vida moderna son una forma, quizás la más común, de esta violencia innata.

Dejarse llevar por una multitud de inquietudes contradictorias, intentar cumplir demasiadas demandas, comprometerse con demasiados proyectos, querer ayudar a todos en todo, es sucumbir a esta violencia”.

Thomas Merton

De esta aguda manera, nos recuerda Merton que con la frenética actividad de la vida moderna hemos perdido el equilibrio entre trabajo y descanso.

Tu vida requiere ese ritmo. Requiere descanso también.

Esto es cierto a todos los niveles.

Desde el nivel orgánico más básico, en donde tu corazón descansa unos instantes después de cada golpe vital. O tus pulmones hacen una pausa entre inhalación y exhalación.

Hasta niveles más amplios, como los ciclos de vigilia y sueño, en donde tu cuerpo se activa, pero en la noche necesita dormir.

Sin embargo, vivimos en una cultura que invariablemente supone que la acción y el logro son mejores que el descanso.

Que asume como un hecho incuestionable que hacer algo -cualquier cosa- es mejor que no hacer nada.

¡Qué seductoras resultan las promesas de tener más!:

Más dinero,… más reconocimiento… más satisfacción… más información… más poder… más posesiones… más seguridad…

Sin darte cuenta, comienza a invadirte la prisa, esa que muchas veces te lleva a perderte en el camino…

… Y de repente te descubres echando de menos la brújula interna que te mostraba por dónde ir.

… O extrañas la sabiduría que te da el silencio.

… O anhelas la alegría y el amor que nacen del placer sin esfuerzo.

Envenenado por la creencia hipnótica de que las cosas buenas sólo vienen a través de la determinación férrea y el esfuerzo incansable, nunca te permites descansar plenamente.

Cuando esto pasa, has perdido tu ritmo esencial.

Sin pausas, sin  descansos, respondes desde el modo de sobrevivencia, donde todo lo que te encuentras asume una importancia abrumadora.

Cuando te mueves más y más rápido, cada encuentro, cada detalle, cada pendiente crece en importancia.  Todo parece más urgente de lo que realmente es, y reaccionas con desesperación.

Independientemente de tus creencias religiosas, es interesante recordar como en muchas tradiciones espirituales hay una invocación sobre la necesidad sagrada del descanso.

El domingo, para los cristianos.

El Sabbath, en la tradición judía.

Pero este tiempo sagrado de descanso no tiene que ser tan solemne. También puede ser una tarde de viernes, una hora de reposo, o una caminata en cualquier momento de la semana.

De hecho, cualquier cosa que te nutra internamente y te dé un momento de reposo o silencio, cumple con este principio.

El tiempo de descanso sagrado es un espacio para detenerte. Un  momento donde dejas tus ocupaciones y permites que la divinidad y la tierra se preocupen por las cosas, mientras tu bebes, aunque sólo sea por unos momentos, de la fuente del descanso y el deleite.

Por eso deseo que tengas unas vacaciones en donde abunden espacios de descanso sagrado y puedas volver, en su momento, de regreso a tus actividades profesionales/familiares/cotidianas con el espíritu renovado.

Nosotros en Córpore nos tomaremos esa pausa sagrada.

Aquí volveremos a encontrarnos al final del periodo de vacaciones.

Hasta pronto.

Jorge Galindo
Director CÓRPORE
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¿Alguna vez te has preguntado cuánto tardarías en contar desde el número uno hasta un millón?

Si calculamos un número por segundo -sin ninguna interrupción- necesitarías 11 días, 13 horas con 46 minutos.

Sin embargo, en el transcurso de esos 11 días y pico seguramente tendrías que comer, dormir, ir al baño, etc. Así que un número por segundo no es una referencia tan realista.

Pero gracias a un tipo llamado Jeremy Harper no tenemos que adivinar.

Éste es Jeremy…

El 18 de junio de 2007, Jeremy decidió que iba a contar hasta un millón. Pero no solo eso, resolvió transmitir en vivo, online, toda su “aventura”, para que todo el mundo lo pudiera ver.

… se encerró en su apartamento en Birmingham, Alabama.

… encendió su  webcam,

… y dio inicio a la tarea.

“Uno… dos… tres…”, bueno, ya puedes imaginarte el resto.

La cámara nunca dejó de transmitir mientras trataba de alcanzar los siete dígitos.

Contaba un promedio de 16 horas al día.

Obviamente se tomó tiempo para comer, dormir y otras necesidades básicas. Pero incluso mantuvo prendida su cámara mientras dormía, permitiendo que los curiosos pudieran verlo (no, no contó hablando en sueños).

¿El resultado? Sí llegó al millón, y le tomó 89 días alcanzar su objetivo.

¡89 días!

No me imagino a mí mismo embarcándome en una aventura así de “excitante”.

Tampoco sé cuál fue su motivación, pero creo que Jeremy debía estar un poco aburrido con su vida…

Y de eso quiero hablarte hoy: de ese sentimiento al que llamamos “aburrimiento”…

¿A veces sientes que las cosas no se están moviendo con la suficiente rapidez?

¿Te parece que el tiempo permanece quieto?, ¿que simplemente eres un espectador de tu propia vida?

¿O tal vez crees que ya no hay nada nuevo para ti?,  ¿que estás encerrado en un ciclo de estancamiento que por momentos parece interminable?

Cuando la vida te parece monótona,
suele ser una señal de que hay algo que necesitas cambiar.

Y si te tomas el tiempo para “escuchar” estos sentimientos, notarás que siempre hay algo más por debajo de la superficie.

Como el miedo de aventurarte más allá de lo conocido.

O el apego a tu zona de confort, que te limita para explorar las alternativas que existen a tu alrededor.

O quizás ya te atrapó el desanimo y la falta de sentido.

Te invito a intentar, sólo por hoy, a que visualices algo…

…que la vida es más fácil de lo que crees,

…que el mundo está mejor de lo que parece,

… y que el tiempo está de tu lado.

¿Te gusta la idea? Bien, entonces sigamos…

… imagina que eres más amado de lo que piensas,

… que la magia de la vida conspira a tu favor,

… y que nada puede hacerte daño sin tu consentimiento.

¿De acuerdo?

Ahora pregúntate:

¿Qué te gustaría hacer ahora, que no estás haciendo?

¿Ya lo tienes? Bien…

¡Hazlo!

Hasta pronto.

Jorge Galindo
Director CÓRPORE
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Hola

¿Te ha sucedido que vas manejando y al llegar a una intersección encuentras un montón de señales confusas?

Confusas, cuando menos, si no es que de plano contradictorias.

¡Si al menos tuvieras tiempo para pensar!, pero no, debes decidir en unos cuantos segundos… si tienes el derecho de paso…  si vas en la dirección adecuada… o averiguar qué camino va para donde…

Si, como a mí, te ha sucedido que la claridad no te llega en ese instante (aún con el Waze o Google Maps hablándote), haces tu mejor apuesta y te dices…

“ojalá haya escogido bien”.

Hay momentos en que algo similar pasa en tu vida…

Tu vida parece formada por una compleja red de caminos y posibilidades.

En algunos momentos, dichos caminos pueden parecer anchos, suaves y claros.

Pero no faltan momentos –particularmente en estos tiempos- en donde…

… ya no te sientes a gusto en lo que haces,

… o más que disfrutar, “sufres” con ciertas relaciones,

… o la vida te pone en jaque a través de alguna crisis.

Pareciera como si algo dentro de ti te dice: “necesitas hacer un cambio”. Pero te resulta difícil determinar cuál es el siguiente paso, qué dirección es la que necesitas tomar. Y es un reto, porque…

El crecimiento personal siempre implica moverte más allá
de las rutinas y definiciones que dan seguridad  a tu vida hasta ahora.

El camino no siempre es claro, pero hay varias cosas que te pueden ayudar.

Por ejemplo, en esos momentos críticos, vale la pena revisar tus experiencias de vida, las elecciones que has hecho y los sueños que has tenido.  Esto te puede dar una pista de lo que ya no quieres en tu vida y de lo que aún anhelas.

O puedes visualizar el futuro que quieres y hacer una lista de las formas en que podrías alcanzarlo.

En esos tiempos de gestación, también sirve platicar con tus amigos, reflexionar y meditar.

O puedes participar en actividades creativas, esto activa tu inspiración y te ayuda a tener una visión mas clara.

Hay, como te dije, muchas maneras.

Sin embargo, es cuando estás dispuesto a escucharte a ti mismo y atreverte a seguir tu voz interna, que se vuelve más fácil y certero saber cuál debe ser tu próximo paso.

Debajo del temor y la incertidumbre (que siempre acompañan las transiciones), se encuentra tu voz interna, que sabe intuitivamente que paso necesitas tomar.

Recuerda que:

La única manera de conseguir lo que quieres, es saber que quieres realmente.

La única manera de saber que quieres en realidad,  es conocerte a ti mismo.

La única manera de conocerte a ti mismo,  es atreverte a ser tú mismo.

Y la única manera de ser tú mismo,  es escuchar tu verdad interior.

Hasta pronto.

Jorge Galindo
Director CÓRPORE
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Todo comenzó cuando William Kamkwamba cumplió 13 años.

Vivía en Malawi, una de las naciones más pequeñas de África, y también una de las más pobres del mundo.

Debido a esta precariedad, el suministro de energía eléctrica es muy deficiente. En las áreas rurales los apagones son constantes.

Kamkwamba tuvo que dejar la escuela porque su familia ya no podía pagar las colegiaturas.

Sin embargo, no se dio por vencido, decidió hacerse cargo de su propia educación y se convirtió en un asiduo visitante de la biblioteca.

Un día, el destino lo hizo encontrarse con un libro que hablaba sobre molinos de viento… y se topó con una idea simple, pero poderosa, que cambiaría la vida de -literalmente- miles de personas en los pueblos más pobres de su país.

En dicho libro venían las instrucciones sobre…

… ¡cómo construir un molino de viento para generar energía eléctrica!.

A Kamkwamba le sonó como algo que él mismo podía hacer, e inmediatamente puso manos a la obra.

Recogió partes de bicicletas viejas, tubos de plástico, ventiladores para tractores y baterías de automóviles.

Sólo tenía 14 años cuando Kamkwamba logró lo que quería. Esta es la foto:

No se ve impresionante, ¿cierto?,  pero sí consideras que lo construyó un joven de tan solo 14 años, sin educación formal, con sólo chatarra y desperdicios. Y que este molino fue suficiente para dar energía a 4 focos y 2 radios, quizá te pueda sonar como ¡UN GRAN LOGRO!

La historia no terminó ahí…

CNN difundió la curiosa noticia y a través de apoyo filantrópico, Kamkwamba construyó otros cuatro molinos de viento en su comunidad.

Ahora hay una escuela que tiene luz y en otro lugar funciona un sistema de riego en medio de una zona desértica.

Estos molinos hicieron algo más que sólo dar energía:

Mostraron un camino y trajeron esperanza.

Afortunadamente para Kamkwamba, la historia tampoco terminó aquí. Gracias a su iniciativa, ganó una beca  en la universidad de Dartmouth, de donde hace poco se graduó.

Esta es una manera optimista de recordarnos que todos tenemos un don.

Al igual que el joven Kamkwamba,
tú también naciste con un talento específico.

Un don que te fue concedido,  para que puedas aportar tu granito de arena y hacer de este mundo un mejor lugar.

Tal vez no lo veas ahora; a veces estas habilidades únicas están ocultas a la vista, como un tesoro enterrado bajo arenas movedizas.

A menudo pasas tanto tiempo atento a lo que los otros hacen, admirando su ingenio, que puedes pasar por alto tus propios dones.

Incluso puede ser que tu capacidad especial sea algo que veas negativamente.

Por ejemplo, tal vez te críticas por no poder concentrarte en un solo tema por mucho tiempo; mientras otros se emocionan con tu capacidad de tejer varias ideas al mismo tiempo.

O puedes pensar que eres un tanto “frívolo”, cuando quizá tu enfoque de la vida inspira y ayuda a otros a ver la existencia con más ligereza.

Es importante que encuentres tú talento particular y descubras cómo puedes aportarlo a la vida.

Puedes pedir a tus amigos o a tus compañeros de trabajo, que te digan lo que piensan que es tu don especial,  tu cualidad distintiva.

Escucha con atención…

… sus respuestas pueden cambiarte la vida.

Y quizás, como en el caso de Kamkwamba, la vida de toda una comunidad.

Hasta pronto.

Jorge Galindo
Director CÓRPORE
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